MARCELINO CAMACHO Y MI PRIMERA VEZ



Ayer, en Madrid, le rindieron homenaje a Marcelino Camacho, líder histórico de las Comisiones Obreras y dirigente comunista del PCE, siendo uno de los símbolos de la lucha antifranquista. Dice bien Jordi Miralles en su nota para Marcelino de ayer, cuando afirma que: el ejemplo de hombres y mujeres como tú, Marcelino, nos muestra el camino. Sobran razones para continuar luchando por los derechos de los trabajadores y trabajadoras, y para seguir en la construcción de una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, en un planeta habitable y en paz.

Por casualidad, este homenaje ha coincidido en el tiempo con los días en que conocí en persona a Marcelino Camacho, en Barcelona, en la última semana de Noviembre de 1997, hace ahora justo 10 años. Fué durante el 7º Congreso de los CJC-Joventut Comunista, la organización juvenil del PCC. Fué mi primer congreso, la primera vez que abordaba un debate colectivo a nivel global.

Recuerdo la fecha con exactitud, pués como en otras cosas de la vida, la primera vez no se olvida. Yo hacía unos meses que había cogido el carnet de la juve, habiendo participado en el debate precongresual y en la elaboración de enmiendas a los documentos presentados por la dirección saliente. Recuerdo la expectación, las ganas de ver como sería. Como en otras cosas de la vida, te lo imaginas de una manera, y luego en la práctica resulta ser de otra, aunque no por eso no te gusta...Al contrario, me enganchó para toda vida, o al menos, hasta ahora...

Pues bién, en un descanso del Congreso para comer, unos cuantos/as lo hicimos de manera demasiado rápida, y nos presentamos en las puertas de las Cotxeres de Sants, donde se celebraba el encuentro, demasiado pronto, y las puertas estaban cerradas. Cosas de primerizo: no controlas bien el tempo...Pero ahí vino el premio a la puntualidad, cualidad revolucionaria tan denostada a veces: estaban Marcelino Camacho y su inseparable compañera Josefina, también esperando en la puerta.

Con una naturalidad tremenda, se puso a hablar con nosotros de política, y en especial, del mundo del trabajo y de las condiciones laborales del capitalismo neoliberal. En poco tiempo, hizo una reflexión sobre el conocimiento, que según su opinión, ya era una fuerza productiva de primer orden. Chapeau Marcelino!!! Con 80 años entonces, ya había entendido lo que algunos entonces aún no contemplaban: que la sociedad del conocimiento estaba creando nuevas fracciones de las clases trabajadoras que aportaban como fuerza de trabajo su esfuerzo intelectual únicamente, y que eso, condicionaba la organización de trabajo, y por extensión, la organización sindical de esas clases, que por otra parte, se situaban en los estratos más avanzados de la clase trabajadora.

Después, en el Congreso, intervino en los mismos términos, y nuestra organización le dió el carnet de miembro de honor de los CJC-Joventut Comunista.

Si no recuerdo mal, algunos bloggers de la roigesfera estaban también en aquel momento, así que espero que hagan algún comentario al respecto. La verdad es que cuando cuentas este tipo de anécdotas te sientes un poco abuelo-batallitas, pero reconforta porque te reconoces en una tradición.

Gracias compañero Marcelino, por lo de aquel día y por toda tu trayectoria.

5 comentaris:

J. G Centeno ha dit...

Querido amigo, es la primera vez que entro en su bitácora y es, ni más ni menos, que para hablar del compañero y camarada Marcelino Camacho, historia viva, esperemos que por muchos años, del movimiento obrero y del movimiento comunista mundial, y no exagero un ápice. Aunque le he saludado muchas veces, sobre todo en la sede de CCOO, en la calle Fernández de la Hoz de Madrid, no puedo decir que haya sido honrado con su amistad, sin embargo mi vida política, que va ya para los 38 años de militancia con algunas interrupciones, está muy ligada a Marcelino, la mayor parte de las veces sin él saberlo. El 20 de diciembre de 1973, estaba yo a punto de cumplir los dieciocho años, un grupo de jóvenes comunistas intentamos concentrarnos en la puerta de las Salesas, iba a celebrarse el juicio oral del proceso 1001, la policía nos lo impidió, y la situación se tornó muy tensa cuando nos llegaron noticias de la muerte de Carrero Blanco, y el aplazamiento del juicio. Fui detenido, y estuve retenido durante unas horas en la Dirección General de Seguridad, en 1976 al intentar manifestarnos delante de la cárcel de Carabanchel pidiendo la libertad de Marcelino, bueno, en realidad la libertad de todos los presos políticoa allí encerrados. Y estuve, allí mismo, en Carabanchel, cuando fue puesto en libertad por un indulto, previo a la amnistía, todavía creo recordar que volvió a entrar en prisión. Ayer, tuve el grandísimo honor de estar en el Palacio Congresos, y multitud de emociones fluyeron por mi cuerpo; el diario público recrea muy bien el ambiente. Sin embargo no pude dejar de sentir pena, y rabia como afiliado a CCOO, cuando vi el gesto de José María Fidalgo de no levantar el puño a los sones de La Internacional. ¡Que pena! ¡Que vergüenza!
Salud y República.

Toni Salado ha dit...

Compañero, encantado de que hayas pasado por el blog, que es tu casa. No me llames de usted, que aunque cuente batallitas, tengo 29 años...aún no he entrado en el declive, digo, en los treinta...jajaja

Lo de Fidalgo es de vergüenza ajena, y yo también me pillo unos cabreos que no veas cuando veo que el máximo representante de mi sindicato es un personaje así.

Salud, Socialismo, y República.

Gracchus Babeuf ha dit...

Qué envidia, Javier, haber estado en el homenaje a Marcelino.

Mar ha dit...

He trabajado con Marcelino y cada vez que le veo, en este caso a través de tí, me emociona.

Carles Escolà Sánchez ha dit...

Hola Toni!!! Navegando por la red he encontrado tu blog. Ahora mismo no tengo mucho tiempo de mirarlo en detalle, pero te grantizo que lo haré habitualmente. También te invito a que visites el mío, que hace poco que he creado:
http://carlesescola.blogspot.com/

De todas formas, quería dejarte un pequeño comentario en este post. Aunque no nos conociéramos aún, yo también fuí al 7º congreso de CJC (también tengo 29 tacos). Me invitaron a participar en él unas compañeras de Badia. Recuerdo con emoción cuando Marcelino Camacho habló ante todas las personas que llenábamos las Cotxeres de Sants. Sobretodo, como tu comentas, fue muy emotiva la entrega del carnet honorífico de CJC. Él también se emocionó, y contó que en aquel momento se acordaba mucho de su primer carnet del partido que tuvo que esconder después de la guerra y que nunca recuperó. Ya hace 10 años de aquello... como pasa el tiempo!!

Salut!!