LOS MEGAFICHAJES Y EL CONGRESO DEL PP


Zaplana será cargo ejecutivo de Telefónica, un dulce retorno al ámbito privado, que suena a premio por los servicios prestados durante el aznarato, de la mano de César Alierta, otro producto de esa época. Dice Llamazares que no le gustan los "óscuros túneles" entre la política y las grandes multinacionales que en otros tiempos, fueron empresas estatales que cubrían un servicio público. Y dice bien. En los últimos tiempos, los contactos políticos entre las grandes empresas privatizadas y el PP se han evidenciado de manera cristalina: en sentido inverso al de Zaplana, el megafichaje de Manuel Pizarro, pone bien a las claras cuáles son las referencias de clase de la derecha española.


Por mucho que Rajoy se empeñe en gallardonizarse, la realidad siempre le supera, y la mano infinita de Aznar se evidencia. Más allá de si Espe se presenta o no, sería interesante ver como las familias del PP toman posición más allá de los ámbitos puramente partidarios. La presencia social (casi habría que decir en estos casos societaria) de cuadros del PP en ámbitos estratégicos también determina, en parte, su capacidad para ampliar su hegemonía y para convertirse en alternativa de Gobierno. Siempre recuerdo como Joan Herrera explicaba en campaña que había poderes económicos que también votaban en el Congreso a golpe de teléfono. Por lo tanto, no perdamos de vista a estos personajes que ahora harán política desde otros espacios diferentes al institucional. Las izquierdas, a veces, caen en el error de pensar que solo ellas tienen un pie en la calle y otro en las instituciones. Por desgracia, las derechas también tienen pies en la calle, aunque sea en la planta más alta del edificio de alguna multinacional. Y de momento, esos tienen más poder que los que se manifiestan al pie del mismo rascacielos. Así que, como diría Joan Laporta: ¡Al loro!