UNA MEJOR FINANCIACIÓN, NO SOLO PARA CATALUNYA

Es la noticia de la semana, y seguramente, del curso político: ya tenemos acuerdo sobre financiación autonómica, algo que especialmente Catalunya reclamaba desde hace tiempo, y que el Estatut mandataba.


Más allá del baile de cifras, que todas pueden ser ciertas en función de como evolucione la economía y por ende, los ingresos, lo importante es que se define un nuevo modelo que acabará con los desequilibrios del modelo anterior, pactado por CiU y PP, y que conjugará mejor la solidaridad interterritorial con la cobertura de las necesidades financieras de las CC.AA.


El nuevo modelo, aporta mayor autonomía financiera a las CC.AA., pues les cede el 50% de IRPF e IVA y el 58% de los Impuestos Especiales, y éstas se quedan directamente el 25% de sus ingresos tributarios. Pero sobretodo, aporta más igualdad al sistema, acabando con situaciones manifiestamente injustas como las que padecía Catalunya, y más transparencia a la financiación autonómica, a través de la creación de tres fondos que aclaran el destino y la procedencia de los recursos.


El primer fondo común, supone el 80% del sistema, e irá destinado a cubrir los servicios públicos básicos: educación, sanidad, y servicios sociales. El segundo fondo, de suficiencia, que supone un 16,5% del sistema, asegurará que todas las CC.AA. tienen dinero suficiente para el ejercicio de sus competencias transferidas, y que no en todos los casos, son las mismas. Y un tercer fondo de competitividad y convergencia, que representa el 3,5% del total del sistema, acabará de reajustar las desigualdades entre territorios, en función de parámetros más específicos.


El primer fondo es clave: todas las CC.AA. aportan un 75% de sus ingresos tributarios y el Estado un 5% más, con lo que se hace una bolsa común que después de repartirá, en primer lugar, siguiendo el criterio de población (será más del 90% del criterio de asignación), y después, ponderado con otros factores como la dispersión territorial, envejecimiento, etc. Esto asegura una mayor igualdad en la asignación de recursos per cápita para sufragar los gastos en los servicios públicos esenciales, aquellos que fundamentalmente afectan a personas, y que hasta el momento, no se daba. Se acaba así con los desagravios que sufrían las CC.AA. que más aportaban por renta, pero que menos recibían por cápita en servicios. Hasta ahora, el no tener en cuenta como elemento fundamental la población, había creado situaciones de verdadero lastre financiero, pues los espectaculares aumentos demográficos de algunas comunidades como Catalunya, no se veian compensados con una asignación suficiente de recursos para satisfacer esas necesidades.
Estando claro que aporta cada uno, y de donde y como se reparten los fondos comunes, se gana en transparencia, y se acaba con el oscurantismo financiero español, y con los apaños bilaterales y ad hoc para cada comunidad.
Además, y esto también demuestra cierta madurez democrática, el sistema revisará sus datos anualmente para hacer el reparto, y la validez de las actuales variables es de 5 años. Es decir, ya no pensamos que hacemos "el modelo", sino que nos dotamos de "un modelo", que deberá ser reajustado en función de la realidad social y territorial española.


El nuevo modelo, no solo supone un buen acuerdo para Catalunya, sino también para el resto de las Comunidades, pués de la complejidad del proceso negociador, la resultante es una mayor aportación global del Estado hasta los más de 11.000 millones que dice la Ministra Salgado.
Pero no solo eso: para los/as que somos federalistas, es un paso adelante. El acuerdo reconoce que en un Estado compuesto hay elementos comunes, elementos propios de cada comunidad, y elementos compartidos, y nos acerca a una visión federal de la solidaridad, en contra de las visiones centralistas, y también, en contra de las visiones no dispuestas a fomentar la solidaridad entre territorios, asentadas en una posición de privilegios frente al resto que nunca he compartido. El concierto vasco o el regimén foral navarro no son compatibles con el federalismo solidario, y creo, que son otra consecuencia más de una Transición no tan modélica como nos quieren hacer creer.
Este pacto, casi se puede decir que es paretoeficiente: todos ganan globalmente, y nadie pierde en términos absolutos, pues el Estado aporta más al sistema en su conjunto. En términos relativos, algunas comunidades verán reducido su porcentaje, pero el sistema es más justo en su conjunto, pues la franja más alta y la franja más baja estan más cerca, y nadie está ni muy por encima ni muy por debajo de la media.


En todo caso, aquí no acaba el debate financiero. Ahora tocan otras cosas, también relacionadas con la pasta:
a) Asegurar que la nueva financiación se destina a políticas públicas, y no a cubrir déficit, y por lo tanto, asegurar que los presupuestos tienen carácter social.
b) En función del modelo estatal y autonómico, fijar una solución a la financiación local, siempre el último mono en cuanto al dinero, pero la primera en dar atención a la ciudadanía, en especial, en periodos de crisis.