MARCOS ANA, DIGNIDAD Y COMPROMISO EN VERSO



El pasado jueves asistí en Barcelona al acto de homenaje que la Fundació L'Alternativa y Alternativa Jove - Joves d'EUiA hacía al poeta comunista Marcos Ana, prácticamente un desconocido en esta España que se ha vanagloriado tantas veces de la modélica amnesia de la Transición, dejando sin el reconocimiento debido a tantos hombres y mujeres.

Pero no por eso es menos poeta que otros más mediáticos, premiados, o citados. Lo que define al poeta no es la gloria, sino el atrevimiento de describir en versos una realidad, un sentimiento, un hecho cotidiano (por nimio que sea), un paisaje...

Marcos Ana tiene una triste récord: ser la persona que más años continuados pasó en las cárceles franquistas (23 años, de los 19 a los 42). Al salir de la cárcel, se exilió a Francia, y desde allí viajó por todo el mundo buscando la solidaridad internacional con el antifranquismo, hasta que pudo volver a España una vez muerto el dictador.

Y de eso es de lo que habla su poesía: de la libertad, del compromiso, del sufrimiento, de como aquellas cárceles del siglo pasado, llenas de hombres y mujeres que habían cometido el delito de luchar por la democracia y el socialismo destrozaban físicamente y psicologicamente al ser humano hasta desmoronarse, como explica en el poema Imaginaria, algo que también había descrito de manera lúcida, incluso a veces tierna, Antonio Gramsci en sus cartas a su esposa Yulca.

Marcos Ana, a sus 90 años, conserva lucidez, ternura, y firmeza de convicciones sin actitudes sectarias. Y una generosidad que contagia. Tras haber dejado toda su juventud en la cárcel, no se expresa con rencor sobre el franquismo y sus crímenes: clama justicia y no revancha. Destaco de su intervención, su concepción abierta del socialismo, que definió entre otras maneras, como un mundo en el que el Sol sale igual de caliente para todos, y que me recordó mucho a los versos del Romiosini de Yannis Ritsos, otro poeta que sufrió cárcel y exilio por las mismas razones que Marcos Ana (tal vez se lo recomendó Manolis Glezos, al que conoció en un acto en París...)

El acto finalizó con una pequeña sorpresa que quiero compartir: su intervención final la acabó con unos versos del turco Nazim Hikmet Ran, otro comunista preso y exiliado como él. Para mucha gente, era la primera vez que escuchaban ese nombre y esos versos, pero para mi, que es un autor de referencia, fué algo muy emocionante escuchar en su voz versos que había leído decenas de veces en casa:

"Has de saber morir por los hombres,
y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es vivir."

4 comentaris:

Julia ha dit...

Es cierto, nos hemos perdido tantas cosas por aquello de la transición "pacífica", aunque debemos reconocer que las transiciones no pacíficas no han traido nada bueno en nuestro país, seguramente por eso hicimos y seguimos haciendo muchos de tripa corazón para seguir adelante, aunque por dentro nos duela tener que callar ante el cinismo de tantos cachorros de los fascistas que siguen por ahí campando a sus anchas como si tal cosa.

Pero al margen de penosas complicidades y realidades políticas y sociales, te agradezco en el alma que hagas referencia a Marcos Ana y que le describas como la "dignidad y compromiso en verso". Yo tenía alrededor de once años cuando Marcos Ana estuvo en Brasil, invitado a un acto que organizaron republicanos españoles en el exilio y guardo su recuerdo en el alma como una de las experiencias más bonitas que he vivido en la vida.

Acababa de salir de la cárcel y el PCE se las arregló para posibilitarle salir del país, cuentan que cuando los policías que debian custodiar su libertad vigilada fueron llamados por sus superiores para dar cuentas, a la pregunta de ¿qué hace el prisionero?, contestaron con un "sin novedad, todo bajo control", a lo que uno de los superiores en cuestión pegó un fuerte puñetazo en la mesa y les gritó ¡"Cómo que todo bajo control, imbéciles, si le acabo de oír hablando por Radio Pirinaica ." Y una vez logró salir de España, como bien dices, viajó por todas partes explicando su experiencia y pidiendo solidaridad para los presos políticos de España y Portugal. Vino a Sao Paulo y allí estuve yo, con mis apenas once años, para recibirle con todos los honores que merecen los grandes héroes. Así que ya ves, su nombre, sus relatos y sus poemas se me grabaron en el alma y me acompañarán hasta el fin de mis días, aunque las circunstancias no unieran nuestros destinos.

Autobiografia

Fernando Macarro Castillos, alias Marcos Ana

Mi pecado es terrible:
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso, aquí entre rejas,
en diecinueve inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra ni venganza
recorriendo por mis venas.
¡España! sólo es el grito
que escapa desde mi alma...

Toni Salado ha dit...

Gracias Julia! Bonito testimonio y poema! Un abrazo!

Anònim ha dit...
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jordim ha dit...

veremos si no tenemos que volver a vivir transiciones no pacificas..