México: Democracia, ese golpe de Estado permanente

Bloc Politikon da hoy voz a un ciudadano mexicano que me ha hecho llegar está reflexión, titulada "México: Democracia, ese golpe de Estado permanente".

"México vive desde hace una década una guerra de cárteles que ha ido en incremento hasta el grado de desbordamiento y riesgos de un Estado fallido. Tal vez no hay una solución inmediata. Se ha visto que combatir a las mafias del narcotráfico con el Ejército ha sido una medida anodina y propagandística para fortalecer la frágil imagen del presidente actual. Mientras que la violencia aumenta dañando a la sociedad mexicana, incluso allá donde no la viven.
En 1994 al 2000 un grupo del Partido Revolucionario Institucional con Ernesto Zedillo al frente pactó entregar el poder al grupo del Partido Acción Nacional con su candidato Vicente Fox y de esta manera la presión y el malestar social sobre el partido del gobierno se suavizarían, y la sociedad creyese nuevamente en una esperanza de cambios, progresos y bienestar.
El Estado mexicano es creación de un grupo emanado de la Revolución Mexicana que en 1929 creó un partido que representara a todos los sectores de la población, por la que la revolución sacrificó vidas, luchas e ideales. Esta elite política constituyó en dicho año el Partido Nacional Revolucionario, en cuyo programa se excluyó a una izquierda considerada extrema (el Partido Comunista), y a una derecha considerada reaccionaria, heredera de la dictadura porfirista y apoyada por las elites más retrógradas del catolicismo mexicano.
A partir de 1929 el partido llegó a controlar completamente la vida política, económica y social del país, creando las grandes confederaciones donde se agrupó a las fuerzas obreras (Confederación de Trabajadores de México), campesinas (Confederación Nacional Campesina), y organizaciones independientes, (Confederación Nacional de Organizaciones Populares). Durante los primeros años de vida del partido también se incluyó a las Fuerzas Armadas, pero después fueron desligadas del partido, al menos oficialmente.
Con una poderosa maquinaria política y social el PNR nunca tuvo rival al competir en las elecciones, que a pesar de que nunca fueron limpias, no existía una agrupación capaz de hacerle sombra en las contiendas electorales. Pero como pasa siempre en los partidos de Estado, (como también el Partido Comunista de la Unión Soviética), se crearon inevitablemente grupos dentro del propio partido que cada uno presentaba su visión de Estado de acuerdo a sus intereses. En 1934 el presidente Lázaro Cárdenas aplica un modelo de Estado que fundamentó las bases de las grandes instituciones sociales que hicieron que el país tuviera un desarrollo importante en comparación con otros Estados latinoamericanos e incluso de Europa. En este momento el partido tiene su primera transformación de acuerdo al grupo gobernante y pasó a llamarse Partido de la Revolución Mexicana. (PRM).
A partir de estos años el nacionalismo mexicano fue inyectado de forma intravenosa en la sociedad a través de los libro de texto gratuitos en la educación básica, bajo el pretexto de la Segunda Guerra Mundial y el tomar partido de uno u otro bando, el partido a través del gobierno aplicó la política de la mexicanidad, inventándose una imagen y una filosofía propia del ser mestizo y de héroes patriotas que murieron para dar vida a la Nación.
Un sector de la izquierda simpatizante del Marxismo-Leninismo fue bendecido por el mismo gobierno, porque a diferencia del Partido Comunista Mexicano, ellos no obedecían a Moscú, sino que su lucha se legitimaba en los héroes y patriotas que murieron para el bien de las futuras generaciones de mexicanos.
La elite del poder, consideró que había llegado el momento de que la Revolución Mexicana se había acabado, que había dado sus frutos y el país estaba listo para crecer. Fue el momento en que la Revolución se “institucionalizó” y a partir de esas instituciones surgidas de los idearios revolucionarios se le dio a la población educación, sanidad, seguridad, derechos, reforma agraria, igualdad, paz social, etcétera. Pero lo único que no se le dio fue democracia. Un despotismo ilustrado a la mexicana. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. El nombre fue Partido Revolucionario Institucional. (PRI).
No hay duda de que la institucionalización de la Revolución llevó a un desgaste político y social, interpretando a Gramsci, este grupo dejó de ser dirigente y se convirtió solamente en dominante. Es decir, las masas dejaron de creer en lo que antes creían y se alejaron de esta elite, provocando una crisis de autoridad que, lejos de resolverse por la vía represiva, se optó por un cambio de gobierno: “alternancia”; lo cual nada tenía que ver con “alternativa”.
La palabra con la que los nuevos adalides de la renovación se llenan el pecho y repiten hasta la saciedad es DEMOCRACIA. Tanto el partido de la autoproclamada “centro-izquierda”, (Partido de la Revolución Democrática) como el actual partido gobernante de la “centro-derecha” (PAN). Con esa palabra tratan de seducir a las influyentes clases medias del país en quienes recaen las desgracias fiscales y mediáticas.
Hay sistemas que funcionan para cada país, para cada cultura. La democracia representativa no es un sistema que sea perfecto, y en México no se puede llamar “transición a la democracia” porque no se está transitando a nada, es un estadio de crisis, provocado por la inexperiencia de los grupos políticos actuales. Es decir el grupo de Vicente Fox que gracias a sus seis años de ocupar la presidencia, provocó el crecimiento de los poderes fácticos, entre ellos los del narcotráfico. Y el actual gobierno de Felipe Calderón, que a pesar de sus buenas intenciones el Estado le sigue quedando grande.
Estamos ante la evidencia de que los grupos ajenos al PNR-PRM-PRI, están más cerca de un Estado fallido que de una gobernabilidad. Están condenados al fracaso.
Si alguien pregunta si el Estado mexicano tiene solución, simplemente hay que recordar que vivimos en un país inventado a partir de 1929 y que no son doscientos años como lo dice la historia oficial mexicana. Y tanto el PAN como el PRD que ahora se alían para evitar que el PRI vuelva a ocupar la presidencia en 2012, han hecho y seguirán haciendo que la alternancia democrática sea un golpe de Estado permanente.

Un mexicano de a pie."