Sobre el acuerdo de pensiones, coincido con Luis Garcia Montero

Me he comprometido a escribir sobre el tema del acuerdo de pensiones cuando conozca más los contenidos del acuerdo, pero de momento, os dejo este magnífico artículo escrito por Luis García Montero en Público, con el que coincido plenamente:

¿Es o no es una guerra?

Bloc Politikon es un espacio abierto a la reflexión y al debate, también de la ideas de otros. En ese sentido, hoy publico un interesante artículo que me han hecho llegar sobre la lucha entre cárteles de la droga en México, y la posición del gobierno de Calderón para abordar la cuestión. Aquí os lo dejo:
¿Es o no es una guerra?

La guerra es la continuación de la política por otros medios.
Karl Von Clauswitz

México vive una ola de violencia desatada por las luchas entre los cárteles de la droga por mantener o conquistar plazas estratégicas del tráfico de drogas a los EEUU. Según las estadísticas presentadas por algunos periodistas, las muertes por el narcotráfico en México son mucho menores que las muertes por armas de fuego en los EEUU, que las muertes por violencia en Rusia, Brasil, Jamaica u Honduras, según el diario USA Today. (4-agosto-2010 noticias.aol.com) Las muertes de México, eso sí, son más espectaculares. El presidente Felipe Calderón no midió las consecuencias mediáticas que tendría su desatinada guerra contra el narcotráfico. Actualmente los cárteles se disputan las rutas para pasar la droga a los EEUU,-que por si a alguien se le ha olvidado, es el país con mayor demanda de drogas del mundo-. Pero ¿qué significa la guerra contra el narcotráfico declarada por Calderón? En diciembre de 2006 Felipe Calderón Hinojosa tomó posesión como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos después de una polémica y dudosa elección en que se dividió la opinión pública y gracias a que el partido de Calderón apoyó una campaña electoral sucia e inculcó el miedo a la población, ganó la contienda por un mínimo número de votos. Las promesas electorales de Calderón fueron muy tibias, tanto que hasta la fecha nadie se acuerda de ellas, promesas que intentaron seducir a la clase media mexicana y que hasta la fecha no se han visto materializadas.

Lo único que Felipe Calderón ha mantenido, es su idea de combatir al narcotráfico mediante el uso del ejército. El Ejército Mexicano es una institución oxidada y que su función consistía, durante mucho tiempo, en asistir a la población en los casos de desastres naturales. Calderón parece ser que tiene una cierta obsesión por jugar a los soldados, -simplemente basta con buscar las entrevistas de cuando era candidato presidencial para darse cuenta de su admiración a Napoleón Bonaparte-, y que ahora que tiene el poder ejerce en toda regla su mando de jefe de las fuerzas armadas. Al ejército por primera vez en muchos años se le subió el salario y se le destinó un porcentaje considerable del PIB.

Pero ¿de qué ha servido el ejército en la lucha contra el narcotráfico? Primero hay que tener en cuenta que las organizaciones que se dedican al tráfico de drogas no se constituyen como un ejército ni como una milicia que pueda combatir de frente ante un grupo de soldados. Podemos hablar de guerra, sí, pero entre cárteles que defienden su zona de influencia y en donde el ejército mexicano sobra y ni siquiera es considerado como parte del conflicto. En octubre del año pasado el Cártel del Golfo dejaba clara su postura e ilustró la situación: "Nos deslindamos de los atentados a las fuerzas militares, federales, estatales, municipales y la ciudadanía en general. Nuestra guerra es contra Los Zetas. Atte. CDG" (Revista Proceso 22-oct-2010. www.proceso.com.mx). Así pues los cárteles defienden su feudo. Recordando a Clausewitz: “El objetivo de la defensa es preservar. Preservar es más fácil que ganar, de donde se deduce inmediatamente, que si se supone que los medios en ambos bandos son iguales, la defensa será más fácil que el ataque”. (Clausewitz, K. De la Guerra. México. Diógenes. 1977 v.3).
Ante esto el ejército mexicano simplemente se mantiene como una especie de elemento estético en las carreteras que llevan al norte del país. Revisan coches sospechosos y decomisan cargamentos que significan un mínimo porcentaje del que llega a su destino, lo cual es anunciado como un gran logro del gobierno de Calderón, pero también provocan muchas veces el entorpecimiento de una red funcional que se altera de manera violenta al retrasarse los tráficos de mercancía. Ignoro hasta qué punto la droga se ha encarecido en el mercado de los EEUU, pero la lucha entre los cárteles de la droga por preservar el mercado es evidente que se ha multiplicado. En gran parte gracias a esta errónea estrategia de Felipe Calderón y su obsesión por jugar a los soldados. ¿Quizás deberíamos pensar que si los soldados volviesen a sus cuarteles la situación reduciría su intensidad de violencia…? Mientras tanto hace unos días Calderón dijo que él nunca había usado el concepto “guerra” contra el narcotráfico, sino “lucha contra la inseguridad”, (La Jornada.13-enero-2011.www.jornada.unam.mx). Tal vez eso significa que Calderón ha reculado ante su absurda estrategia, a pesar de no querer aceptar su culpa y su fracaso. En fin, la “guerra no-guerra” del presidente Calderón lo único que ha vulnerado es la credibilidad de su gobierno, la autoestima de los mexicanos que estamos hartos de violentas noticias diarias, la imagen de México en el exterior donde los medios fariseos se han ensañado en presentar de manera desmedida y lejos de la realidad a México como Afganistán o Irak, lo cual lleva implícito un toque de perversidad por parte de los medios de comunicación.
A propósito del tratamiento de los medios de comunicación, considerar que el problema de las drogas es un problema único de México, como lo presentan, es caer ante la simplicidad, -¿de quién es también el problema sino de los mayores consumidores que son los EEUU?-, ¿Alguno de ustedes ha visto que en EEUU se detenga o persiga a un narcotraficante, al menos en la última década? -Yo tampoco-. Lo que hay que recordar es que el 90 % de las armas de alto calibre usadas por los cárteles de la droga provienen del país vecino y sin embargo ahí no corre la sangre provocada por las mafias del narcotráfico, o tal vez la hipócrita prensa se vuelca ahora en un gobierno inepto como el de Calderón, pero no critica la pasividad de los EEUU desde que tienen un presidente al que consideran progresista. Sin embargo la opinión pública internacional debería tener en cuenta el papel de los Estados Unidos y su gran responsabilidad ante el tráfico de armas. Dicho tráfico “es completamente inverso al tráfico de drogas, las drogas se producen en el sur y se consumen en el norte, las armas se producen en el norte y se consumen en el sur.” (Arcadi Oliveres. Conferencia 18-diciembre-2011. Federación de Asociaciones de Inmigrantes del Vallés www.faiv.info) Como lo menciona el profesor y economista de la Universidad Autónoma de Barcelona, Arcadi Oliveres, cómo hace algunos años en Colombia los productores de droga podían enviar más o menos libremente sus avionetas cargadas de droga a los EEUU, la policía de este país miraría hacia otro lado para que vaciaran la cocaína allí, pero el gobierno estadounidense a cambio pediría que cargasen las avionetas con armas para alimentar a la Contra nicaragüense. ¿En la actualidad esta situación podría ser muy diferente? Un dato interesante ofrecido por Oliveres, es que quien estuvo a cargo de dicha operación fue un hombre llamado Robert “Bob” Gates, actualmente Secretario de Defensa de Barack Obama. Y a propósito, un detalle que se agradece es que el gobierno alemán acaba de prohibir la exportación de fusiles de asalto G36 destinados a México porque podrían ser usados por organizaciones criminales. ¿EEUU lo hará algún día?
Finalmente, ya sabiendo que la estéril guerra de Calderón no da resultados ante la demanda de drogas podríamos pensar en otro aspecto tal vez más rebuscado: ¿la testarudez de Calderón de apoyarse con las fuerzas armadas no se deberá a un pacto hecho a raíz de la polémica elección que ganó con escasos doscientos mil votos y asumió el poder en medio de un enorme descontento social? Hay distintas formas de legitimarse como presidente electo… ¿Será su forma personal de hacer política por otros medios como lo expresó Clausewitz?
Mientras tanto Calderón debe de cambiar algo más que el nombre a su estrategia en los dos años que le restan en la presidencia.
Un mexicano de a pie.

Esquerres i fet nacional, molt més que un debat identitari o competencial


"El nostre partit és el lluitador més tenaç per l'enfortiment de Comissions Obreres i de la unitat sindical obrera, pels drets polítics i les reivindicacions econòmiques dels treballadors, per l'amnistia política i laboral i per les llibertats democràtiques sense excepció. El PSUC ha estat sempre al capdavant de la lluita pels drets de la llengua catalana i per la restitució dels principis i institucions de l'Estatut del 1932 com a primer pas per al ple exercici del dret d'autodeterminació del poble català. Al mateix temps, el PSUC és el defensor més decidit dels drets dels immigrants, comprès el de conservar i cultivar la seva llengua materna i cultura específica sense que per això siguin objecte de cap discriminacio".(sic). (Manifest electoral del PSUC, 1977).

"el PSUC considera decisiu per a Catalunya que hi hagi un enteniment i una acció coordinada de les forces democràtiques de tot Espanya, la qual cosa reclama una presència activa entre elles de les forces democràtiques catalanes. Sense presència catalana, les forces democràtiques del conjunt d'Espanya serien més febles i tindrien, en conseqüència, menys possibilitats d'èxit. La presència catalana és necesària, a més a més, per tal que les forces democràtiques de tot Espanya comprenguin el fet nacional català i actuïn en conseqüència després del triomf democràtic.
Per això el PSUC s'ha oposat a la política defensada pel president de la Generalitat a l'exili, senyor Tarradellas, de no intervenir en les qüestions generals espanyoles i de limitar-nos a negociar aïlladament amb el poder espanyol, qualsevol que sigui el seu caràcter. El PSUC s'oposa a aquesta i a tota altra forma d'aïllacionisme respecte a l'oposició democràtica del conjunt d'Espanya, que ens conduiria a la impotència i que liquidaria la comprensió i simpatia per les reivindicacions nacionals de Catalunya que manifesten avui amplis sectors de la població espanyola. Una política aïllacionista representaria també un obstacle per al procés d'integració al poble català dels dos milions d'immigrats que són a Catalunya i que les forces reaccionàries espanyoles i determinats grups minoritaris catalans intenten oposar a les justes aspiracions del nostre poble a l'autogovern i a l'afirmació de la seva personalitat". (sic) (Gregorio López Raimundo, Nous Horitzons num. 34, 1977).

He volgut començar aquest article amb aquestes dues cites que crec que resumeixen i donen perspectiva històrica a alguns dels eixos de la meva argumentació en aquest debat tan actual sobre esquerres i fet nacional, sobre com s'articula Catalunya com a poble, com Catalunya es relaciona amb d'altres nacions i regions, i qué diferencia a les esquerres de les dretes en aquesta qüestió. Bàsicament les idees força que defenso son:

1-Que el catalanisme popular, el catalanisme d'esquerres i federalista, en especial les tradicions socialista i comunista, han concebut de manera unitària i integral que drets socials i drets nacionals son inseparables i formen part d'un projecte comú, encara que es desenvolupin amb ritmes i esferes diferenciades, i que per tant, no és pot sobreposar uns a d'altres, ni renunciar, encara que sigui tàcticament, a cap dels dos.

2-Que les esquerres catalanes, en les seves diferents tradicions, ha entes Catalunya com a nació, i la nació com al conjunt de classes socials que composen el poble, no com a idea mística ni amb bases a la tradició del nacionalisme romàntic europeu, com fa el nacionalisme conservador.

3-Que el socialisme i el comunisme català, en les seves diferents tradicions i des dels seus inicis, ha defensat l'autogovern i les institucions catalanes, no per confrontar amb d'altres nacions o regions, sino perque és un dret democràtic dels pobles el establir els mecanismes de la seva pròpia governança, i si aquests mecanismes son o no compartits amb d'altres, en virtut de l'exercici del dret d'autodeterminació dels pobles.

4-Que donades les característiques de la História, les cultures, i el desenvolupament de la lluita de classes a Catalunya i Espanya en el segle XX, el socialisme i el comunisme català han considerat que per l'avenç democràtic, social i nacional de Catalunya, cal cercar aliances amb el conjunt de les forces de progrès de tot l'Estat, per construir un projecte federal, plurinacional, pluricultural, i plurilingüístic que doni sortida a una de les contradiccions del capitalisme a Espanya, que és la seva configuració com a Estat compost. No és d'extranyar, doncs, que els majors avenços de l'autogovern de Catalunya hagin estat amb les esquerres, i que aquests hagin ajudat a reformar, en el marc del possible, la pròpia Espanya.

5-Que per a les esquerres, nació i poble son indestriables, i que per tant, interpretar el fet nacional només des del debat identitari i des de la confrontació amb d'altres identitats és un error. Es més important per les esquerres centrar el debat en la cohesió del poble, que en el cas català, és plural internament desde fa segles, i en conseqüència ha de construir la identitat amb valors cívics i de ciutadania i des de la suma cultural i de sentiments de pertinença, no pas desde la diferenciació per origen, llengua, religió, o criteris etnicistes, com fan certs dirigents de la dreta catalana. En altres paraules: els reptes que planteja la immigració també estan relacionats amb la Catalunya nació, no només amb les polítiques d'inclusió, o el combat de la xenofòbia i el racisme.

Éstà clar que aquests enunciats que faig necessiten molt desenvolupament, i que hi han més factors que hi juguen en el desenvolupament nacional, com un projecte cultural propi que acompanyi superestructuralment a aquestes aliances socials i políques, com indicava recentment Gabriel Jaraba en un article al seu bloc.
Però crec que al voltant d'aquests conceptes les esquerres catalanes han de tornar a situar el debat nacional per contrarrestar l'hegemonia que avui té la dreta en aquest tema, com hem vist en les declaracions d'avui d'Artur Mas, que centra l'acció del catalanisme en el conflicte i l'agravi comparatiu amb la resta de pobles d'Espanya, i a l'estil del pujolisme, servirà de pantalla per minimitzar les involucions socials del programa econòmic conservador del govern Mas, i potser element de fractura de les classes treballadores i populars.

En funció de l'exposat, tampoc estic d'acord amb l'article que avui publica a El País l'escriptor Javier Cercas, que distorsiona i simplifica el debat dels socialistes catalans, i de rebot el de la resta de les esquerres. Amb l'argumentari del perfecte no-nacionalista, Cercas no ens diu res de nou, i ja sabem on va a parar aquest no-nacionalisme. Em recorda una mica al "jo no sòc racista, però...". L'argument de que les esquerres son presoneres del nacionalisme a causa dels complexos de la lluita antifranquista és tan falaç com inconsistent: ja existia, com es dedueix de les meves cites, una unitat entre socialisme, llibertat, i catalanisme abans del franquisme, com és lògic d'unes esquerres que no es contenten en ser corrent d'opinió, sino que aspiren a construir una majoria social i política sólida i alternativa al projecte de les classes dominants. Perque, si el nacionalisme català és la causa de la derrota dels socialistes, com s'expliquen les victòries de Gallardón o Aguirre? I la de Camps? Trobo que aquest maniqueisme no ajuda, sincerament.

Un apunte sobre el debate de los sindicatos, las izquierdas, y la Huelga General

Dados los debates que se están produciendo en el seno de la izquierda social y política sobre las actuales negociaciones entre Gobierno, sindicatos, y patronal, he creido importante recuperar un artículo que hice en Diciembre de 2009, tras la manifestación del 12-D, y antes de que fracasase el diálogo social y se convocase la Huelga General. En el artículo defiendo el papel del sindicalismo de clase entendiendo como y cuando y en que sentido deben ser las movilizaciones, y la unidad de la izquierda social y política, desde su autonomía y espacios diferentes de intervención, frente a las posturas que abogan por decirle, desde la izquierda política, lo que debe hacer la izquierda social, y en especial, el sindicalismo de clase.

La situación es muy compleja, y la correlación de fuerzas especialmente desfavorable para los intereses de los trabajadores y los sectores populares. La guerra no acaba con esta negociación. Al contrario: es la primera batalla de una confrontación de modelos que afectará a varias generaciones. Por eso, creo imprescindible no quebrar el entendimiento entre la izquierda política y el sindicalismo de clase. Cada parte debe articular las maneras de expresar acuerdos o discrepancias, pero evitar la confrontación directa en el seno de nuestra misma clase, o de lo contrario, se dinamitará una de las bases de un frente social y político de las izquierdas capaz de articular una alternativa a la hegemonía de las derechas.

Aquí os dejo el artículo:

LAS IZQUIERDAS, LOS SINDICATOS, Y LA HUELGA GENERAL

"Este fin de semana acudí a la manifestación convocada por CCOO y UGT contra la crisis. Sin dudas, fué un éxito: decenas de miles de personas expresaron de manera clara, tanto a la patronal como al Gobierno, que los trabajadores y trabajadoras queremos, en el marco de un gran acuerdo colectivo, una salida de la crisis progresista que no penalize a las clases populares, sino que por el contrario, se profundice en la protección social, y se camine hacia un nuevo model productivo que genere empleo de calidad, condición indispensable para que una crisis de estas características no se vuelva a producir.

Pese a que los sindicatos han descartado en diversas ocasiones y con buen criterio la huelga general en este momento, no faltaron voces desde algunos sectores que seguían pidiéndola con pancartas y proclamas en la manifestación del sábado.

Creo que esos sectores no aciertan ni en el contenido ni en las formas, y que lo que deben hacer las izquierdas es estar junto a los sindicatos, apoyando y dotando de más contenido político las convocatorias que hagan las centrales sindicales, que son las que conocen mejor, más de cerca, las opiniones y el estado subjetivo de las clases populares.

Quiero exponer una cita que demuestra que esa concepción errónea de decirle a los sindicatos lo que tienen que hacer, y de proponer la huelga como método de lucha al margen de las condiciones en las que de desarrolle, por desgracia, viene de lejos en la tradición de las izquierdas. La cita es de Gregorio López Raimundo, en el informe al Comité Central del PCE de 1973:

"Existe entre nosotros la inclinación a apreciar exclusivamente la dimensión política de la lucha reivindicativa. Es decir, no valoramos debidamente lo que esta lucha proporciona materialmente a los trabajadores, sino que lleva a éstos al enfrentamiento con el régimen. En consecuencia, tendemos a discutir no con todos los trabajadores, sino con los más avanzados; no abierta y "legalmente" en asamblea general, sino en reuniones minoritarias clandestinas. Como resultado de ello una parte de las luchas proyectadas no llegan a producirse por no contar con la aquiescencia de los interesados, y hay huelgas que se pudren y malogran en virtud de que sus promotores y dirigentes, considerando erróneamente que lo principal es prolongarlas, hacerlas durar, no tienen en cuenta el estado de ánimo del conjunto de los afectados, olvidan que la huelga no es un fin sino un medio para lograr algo, y que la vuelta organizada al trabajo para seguir la acción es, a veces el único recurso para mantener la unidad de los trabajadores, condición esencial del desarrollo de la lucha y la organización del movimiento obrero.

En la gran ofensiva obrera de este año en Cataluña ha jugado, y juega aún, un papel principal el aumento lineal de 33700 pesetas anuales consguido en SEAT al renovarse el Convenio en octubre último, cuya firma fué considerada por algunos camaradas como "un fracaso que cortaba la posibilidad de ir inmediatamente a la huelga en SEAT".

No valoraban estos camaradas que lo concedido por la empresa era el fruto de las luchas anteriores de los trabajadores de SEAT, del temor del Gobierno a una nueva huelga, es decir, que los objetivos que presidían la preparación de la huelga en SEAT se habían conseguido sin que ésta llegase a producirse, lo que representaba no un fracaso, sino un gran triunfo. No comprendían que las 33700 pesetas de aumento conquistadas en SEAT iban a ser un estímulo al desarrollo de la lucha obrera en Cataluña no menor del que hubiera representado una huelga que no hubiera ido acompañada de mejoras materiales equivalentes. Desconocían u olvidaban que los trabajadores se incorporan por regla general a la acción para obtener mejoras materiales, y que es principalmente a través de esta acción que elevan su conciencia de clase y política".

Pues bien, como decía Gregorio, sigue habiendo compañeros y compañeras que entienden la huelga como un fin en sí mismo, y que no atienden al estado subjetivo de la mayoría de las clases populares, en las que domina el miedo, la apatía, y la solución individual frente a la crisis, y no el espíritu revolucionario por la agudización de las contradicciones del capitalismo, como teorizan algunos y algunas que no se dan cuenta de que la radicalización en las formas y el discurso, no solo no suma a más trabajadores/as a la causa, sino que deja al margen a más gente, con lo que se pone en riesgo la unidad necesaria para afrontar con éxito la negociación con la patronal, y de rebote, se engrosan las filas de los/las desencantados/as, muchos de ellos/as con la vista puesta en castigar electoralmente al PSOE, pero no para votar a la izquierda transformadora, sino para abstenerse o, lo que es peor, votar al Partido Popular, que en un contexto de crisis, puede captar a grandes fracciones de la clase trabajadora con un discurso populista, que muchas veces, se acompaña de argumentos xenófobos (sobran immigrantes en el mercado de trabajo), tal y como ya ha pasado en otros momentos históricos.
La izquierda social y política deben ir de la mano en este proceso, sin instrumentalización, sino complementándose en la acción social, política, e institucional para aumentar la capacidad del conjunto, no para subordinar, ni en discurso ni en propuesta, a ninguna de las partes."