¿Es o no es una guerra?

Bloc Politikon es un espacio abierto a la reflexión y al debate, también de la ideas de otros. En ese sentido, hoy publico un interesante artículo que me han hecho llegar sobre la lucha entre cárteles de la droga en México, y la posición del gobierno de Calderón para abordar la cuestión. Aquí os lo dejo:
¿Es o no es una guerra?

La guerra es la continuación de la política por otros medios.
Karl Von Clauswitz

México vive una ola de violencia desatada por las luchas entre los cárteles de la droga por mantener o conquistar plazas estratégicas del tráfico de drogas a los EEUU. Según las estadísticas presentadas por algunos periodistas, las muertes por el narcotráfico en México son mucho menores que las muertes por armas de fuego en los EEUU, que las muertes por violencia en Rusia, Brasil, Jamaica u Honduras, según el diario USA Today. (4-agosto-2010 noticias.aol.com) Las muertes de México, eso sí, son más espectaculares. El presidente Felipe Calderón no midió las consecuencias mediáticas que tendría su desatinada guerra contra el narcotráfico. Actualmente los cárteles se disputan las rutas para pasar la droga a los EEUU,-que por si a alguien se le ha olvidado, es el país con mayor demanda de drogas del mundo-. Pero ¿qué significa la guerra contra el narcotráfico declarada por Calderón? En diciembre de 2006 Felipe Calderón Hinojosa tomó posesión como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos después de una polémica y dudosa elección en que se dividió la opinión pública y gracias a que el partido de Calderón apoyó una campaña electoral sucia e inculcó el miedo a la población, ganó la contienda por un mínimo número de votos. Las promesas electorales de Calderón fueron muy tibias, tanto que hasta la fecha nadie se acuerda de ellas, promesas que intentaron seducir a la clase media mexicana y que hasta la fecha no se han visto materializadas.

Lo único que Felipe Calderón ha mantenido, es su idea de combatir al narcotráfico mediante el uso del ejército. El Ejército Mexicano es una institución oxidada y que su función consistía, durante mucho tiempo, en asistir a la población en los casos de desastres naturales. Calderón parece ser que tiene una cierta obsesión por jugar a los soldados, -simplemente basta con buscar las entrevistas de cuando era candidato presidencial para darse cuenta de su admiración a Napoleón Bonaparte-, y que ahora que tiene el poder ejerce en toda regla su mando de jefe de las fuerzas armadas. Al ejército por primera vez en muchos años se le subió el salario y se le destinó un porcentaje considerable del PIB.

Pero ¿de qué ha servido el ejército en la lucha contra el narcotráfico? Primero hay que tener en cuenta que las organizaciones que se dedican al tráfico de drogas no se constituyen como un ejército ni como una milicia que pueda combatir de frente ante un grupo de soldados. Podemos hablar de guerra, sí, pero entre cárteles que defienden su zona de influencia y en donde el ejército mexicano sobra y ni siquiera es considerado como parte del conflicto. En octubre del año pasado el Cártel del Golfo dejaba clara su postura e ilustró la situación: "Nos deslindamos de los atentados a las fuerzas militares, federales, estatales, municipales y la ciudadanía en general. Nuestra guerra es contra Los Zetas. Atte. CDG" (Revista Proceso 22-oct-2010. www.proceso.com.mx). Así pues los cárteles defienden su feudo. Recordando a Clausewitz: “El objetivo de la defensa es preservar. Preservar es más fácil que ganar, de donde se deduce inmediatamente, que si se supone que los medios en ambos bandos son iguales, la defensa será más fácil que el ataque”. (Clausewitz, K. De la Guerra. México. Diógenes. 1977 v.3).
Ante esto el ejército mexicano simplemente se mantiene como una especie de elemento estético en las carreteras que llevan al norte del país. Revisan coches sospechosos y decomisan cargamentos que significan un mínimo porcentaje del que llega a su destino, lo cual es anunciado como un gran logro del gobierno de Calderón, pero también provocan muchas veces el entorpecimiento de una red funcional que se altera de manera violenta al retrasarse los tráficos de mercancía. Ignoro hasta qué punto la droga se ha encarecido en el mercado de los EEUU, pero la lucha entre los cárteles de la droga por preservar el mercado es evidente que se ha multiplicado. En gran parte gracias a esta errónea estrategia de Felipe Calderón y su obsesión por jugar a los soldados. ¿Quizás deberíamos pensar que si los soldados volviesen a sus cuarteles la situación reduciría su intensidad de violencia…? Mientras tanto hace unos días Calderón dijo que él nunca había usado el concepto “guerra” contra el narcotráfico, sino “lucha contra la inseguridad”, (La Jornada.13-enero-2011.www.jornada.unam.mx). Tal vez eso significa que Calderón ha reculado ante su absurda estrategia, a pesar de no querer aceptar su culpa y su fracaso. En fin, la “guerra no-guerra” del presidente Calderón lo único que ha vulnerado es la credibilidad de su gobierno, la autoestima de los mexicanos que estamos hartos de violentas noticias diarias, la imagen de México en el exterior donde los medios fariseos se han ensañado en presentar de manera desmedida y lejos de la realidad a México como Afganistán o Irak, lo cual lleva implícito un toque de perversidad por parte de los medios de comunicación.
A propósito del tratamiento de los medios de comunicación, considerar que el problema de las drogas es un problema único de México, como lo presentan, es caer ante la simplicidad, -¿de quién es también el problema sino de los mayores consumidores que son los EEUU?-, ¿Alguno de ustedes ha visto que en EEUU se detenga o persiga a un narcotraficante, al menos en la última década? -Yo tampoco-. Lo que hay que recordar es que el 90 % de las armas de alto calibre usadas por los cárteles de la droga provienen del país vecino y sin embargo ahí no corre la sangre provocada por las mafias del narcotráfico, o tal vez la hipócrita prensa se vuelca ahora en un gobierno inepto como el de Calderón, pero no critica la pasividad de los EEUU desde que tienen un presidente al que consideran progresista. Sin embargo la opinión pública internacional debería tener en cuenta el papel de los Estados Unidos y su gran responsabilidad ante el tráfico de armas. Dicho tráfico “es completamente inverso al tráfico de drogas, las drogas se producen en el sur y se consumen en el norte, las armas se producen en el norte y se consumen en el sur.” (Arcadi Oliveres. Conferencia 18-diciembre-2011. Federación de Asociaciones de Inmigrantes del Vallés www.faiv.info) Como lo menciona el profesor y economista de la Universidad Autónoma de Barcelona, Arcadi Oliveres, cómo hace algunos años en Colombia los productores de droga podían enviar más o menos libremente sus avionetas cargadas de droga a los EEUU, la policía de este país miraría hacia otro lado para que vaciaran la cocaína allí, pero el gobierno estadounidense a cambio pediría que cargasen las avionetas con armas para alimentar a la Contra nicaragüense. ¿En la actualidad esta situación podría ser muy diferente? Un dato interesante ofrecido por Oliveres, es que quien estuvo a cargo de dicha operación fue un hombre llamado Robert “Bob” Gates, actualmente Secretario de Defensa de Barack Obama. Y a propósito, un detalle que se agradece es que el gobierno alemán acaba de prohibir la exportación de fusiles de asalto G36 destinados a México porque podrían ser usados por organizaciones criminales. ¿EEUU lo hará algún día?
Finalmente, ya sabiendo que la estéril guerra de Calderón no da resultados ante la demanda de drogas podríamos pensar en otro aspecto tal vez más rebuscado: ¿la testarudez de Calderón de apoyarse con las fuerzas armadas no se deberá a un pacto hecho a raíz de la polémica elección que ganó con escasos doscientos mil votos y asumió el poder en medio de un enorme descontento social? Hay distintas formas de legitimarse como presidente electo… ¿Será su forma personal de hacer política por otros medios como lo expresó Clausewitz?
Mientras tanto Calderón debe de cambiar algo más que el nombre a su estrategia en los dos años que le restan en la presidencia.
Un mexicano de a pie.