El PSOE ha de decidir: cambio o cerrojazo

La legislatura ha comenzado con la negativa a que En Comú Podem, En Marea, y Ara és el Moment pudieran formar grupos parlamentarios diferentes al de Podemos; una auténtica decisión de régimen de los partidos que han gestionado la democracia desde 1978, y otros nuevos pero que aspiran a mantener el statu quo de la misma manera, pese a sus discursos regeneracionistas.

Un artículo de Contrapoder explicaba claramente el atropello jurídico que ha supuesto una lectura tan restrictiva del Reglamento del Congreso, que solo tenía precedentes tan graves en la negativa a Amaiur en 2011 a conformar grupo.

A esta decisión arbitraria, se le ha sumado otro despropósito: denegar a IU y Bildu el hacer grupo técnico con ERC, en una práctica con tradición parlamentaria y que tenía el visto bueno de los servicios jurídicos de la cámara, que habían emitido informe favorable.

Estos primeros pasos de la legislatura no son meros trámites burocráticos de la composición de órganos: indican bien a las claras cual será el talante de PP y Ciudadanos, y ponen de manifiesto la candidez de un PSOE que pensaba que estábamos en una época de fairplay parlamentario, de turnismo sin más, y con crudeza, ha visto como a primeras de cambio los conservadores hacen ventajismo de su posición en la Mesa para desarrollar su política, y dejaban en minoría en la primera votación relevante, al propio Presidente del Congreso, Patxi López. Hay otras lecturas más rebuscadas de esta inexplicable cesión del PSOE, pero vamos a confiar, con buena fé, en lo que dicen sus propios dirigentes sobre la necesidad de un cambio.
Este PP revanchista, oportunista, recuerda mucho al mal perdedor que incendió la política española con versiones conspiranoicas sobre los atentados del 11-M, o que recogió firmas por toda España contra el Estatut catalán, degradando la política y las instituciones hasta límites aberrantes para desgastar al gobierno socialista.

El PSOE y Pedro Sánchez (no parecen ser exactamente lo mismo) han de decidir si optan por apuntalar un régimen injusto, insolidario, y que ya no tiene capacidad alguna de ser inclusivo respecto a la plurinacionalidad de España, o si como han defendido en campaña, apuestan por un gobierno de progreso que reduzca las desigualdades sociales, que acabe con la precariedad laboral, que combata la corrupción, que atienda una reforma a fondo del sistema institucional para que la ciudadanía sea participe, y si abren una reforma del orden constitucional que permita un nuevo encaje democrático de las naciones en el Estado español.  

Hay fuerzas progresistas y democráticas suficientes en el Congreso para ese escenario de cambio, si hay voluntad real de negociación sobre los aspectos citados. Al otro lado, el inmovilismo. PP y Ciudadanos esperan al PSOE para un cerrojazo constitucional, un proceso destituyente que destruya los pocos espacios federalizantes que tiene el actual sistema, aparte de consolidar las políticas sociales y laborales regresivas de los últimos años, y de realizar reformas cosméticas de las instituciones, que no beneficiaran la participación ni la transparencia, y que serán inanes ante las puertas giratorias y otros vicios de la vieja política. Si el PSOE cree que encontrará márgenes para dulcificar a PP y Ciudadanos, no solo se equivoca de estrategia, se equivoca de país, con una derecha tan poco europea como la española, sin tradición alguna en este aspecto.

El PSOE ha de decidir: cambio, o cerrojazo, a sabiendas que los diques de contención del actual sistema político han quedado seriamente dañados el 20 de Diciembre, y que pese a las maniobras parlamentaristas, la ola de cambio no se detiene, y si no se suma a ella, será engullido por la misma, como le pasó a sus socios griegos tras los pactos ND-PASOK, por citar un ejemplo.
Por cierto, hablando de Grecia: como recuerda hoy Enric Juliana en un artículo, el futuro Gobierno de España también es pieza clave de la política europea, y puede decantar hacia la izquierda el Sur de Europa, o suponer un contrapunto conservador favorable a Alemania.