El cambio solo vendrá por la izquierda

Esta tarde se realizará la segunda votación de la sesión de investidura del candidato Pedro Sánchez, y nada indica que tendrá un resultado diferente a la primera: no habrá mayoría suficiente para investir Presidente.

Se llega aquí y así por iniciativa del PSOE, que de momento, ha preferido pactar un programa liberal-reformista con Albert Rivera, que le proporciona 130 votos, en vez de un acuerdo de cambio con las fuerzas de izquierdas que le asegurarían, al menos, 161 votos favorables, y le abriría la puerta a la posibilididad de que otras fuerzas progresistas y democráticas se abstuviesen, como mínimo, para poner en marcha la legislatura.

No se entiende porque Pedro Sánchez dice no pactar con las fuerzas progresistas por no querer ser preso de los votos de ERC y DiL, y en cambio, le parece plausible la idea de Albert Rivera de ser preso de los votos del PP, de los que se busca, al menos, su abstención. Ser preso del inmovilismo se antoja lo más alejado del cambio, a decir verdad.

Pedro Sánchez y el PSOE (no parecen ser lo mismo), si realmente apuestan por el cambio, deben hacer un pacto estable con Podemos, En Comú Podem, En Marea, IU-UP, y Compromís, que además permita alcanzar acuerdos con otras fuerzas de la cámara. Pablo Iglesias, Xavi Doménech, Alexandra Fernández, Alberto Garzón, y Joan Baldoví, le expusieron el miércoles a Pedro Sánchez medidas alternativas y voluntad de diálogo para poder armar un compromiso de gobierno progresista, y que por formas y contenidos, muchas de estas intervenciones evindenciaron el gran cambio de paradigmas que ya se ha producido en la política española, como relataba la senadora Maria Freixanet (En Comú Podem) esta semana en una crónica en su blog.

Las contradicciones e insuficiencias del acuerdo PSOE-Ciudadanos para una propuesta de cambio real en lo económico, lo social, y lo democrático, quedaron en evidencia. Aún así, como le recordó Aitor Esteban del PNV, puede que no sea necesario que Sánchez renuncie a todo lo acordado con Albert Rivera, pero la troncalidad del acuerdo debe girar entorno a otras prioridades y coordenadas, más a la izquierda y con mirada plurinacional, en clave de cambio y no de recambio.

Lo que no es posible es contentar a la vez y por igual al PP o Ciudadanos, y a las fuerzas de cambio; esa es la hipótesis irreal, la que solo lleva al bloqueo y a nuevas elecciones, que tampoco parecen ser mejor solución a la voluntad popular ya expresada en las urnas.

Aún hay tiempo, más de 57 días, para rehacer el diálogo entre las fuerzas de izquierda. No se trata de asaltar los cielos, como dice hoy Pedro Sánchez en un artículo, en crítica a Podemos. Si hablamos de asaltos, de lo que una mayoría social (también de votantes socialistas) está harta es de que las oligarquías y sus representantes asalten las instituciones para hacer políticas contrarias a la mayoría trabajadora y popular; y quien esta poniendo la escalera nuevamente a los asaltantes es Ciudadanos, haciendo el trabajo de cerco para la Gran Coalición, que los poderes económicos españoles y la Troika comunitaria esperan y alientan. 

Pedro Sánchez, ésta es la disyuntiva: gobierno de cambio, o gobierno al servicio de los de siempre, aunque sus representantes vayan de nuevos.

Solo un gobierno de cambio real puede afrontar los retos sociales y democráticos planteados, y ser contrapunto, junto a Portugal y Grecia, a esta Europa vergonzosa que es insolidaria con sus propios ciudadadanos, castigados por políticas de austeridad, e insolidaria con las personas que vienen a Europa a buscar refugio y un futuro mejor.